sábado, 26 de marzo de 2011

Debe ser leído mientras se escucha: http://www.youtube.com/watch?v=rKgcKYTStMc

Mi vida:

Escribo esta nota mínima mientras el sol termina de esconderse en un horizonte distante. Encallé el velero con urgencia, pues la luz penetrante del atardecer anaranjado me llenó los ojos de lagrimas: pensé en ti.
Tú, el motivo de mis desgracias y mis mayores alegrías.
Tú, que no me dejaste mejor solución que ocultarme en la inmensidad del mar.
Tú, que me dejaste en nuestro mejor momento;
que destruiste todos mis planes y todos mis sueños;
que me tomabas en brazos cuando se te antojaba y me prometías todo de nuevo, me jurabas que me querrías siempre pero después te ibas con la primera mujer que te sonriera de frente;
tú, por quien derramé lagrimas, sudor y sangre
(sangre más que cualquier otra cosa);
tú, que me llevaste a la orilla del precipicio
y después al fondo,
ahí
donde la luz entra apenas para alumbrar los charcos rojos en donde agonizan los cuerpos en putrefacción de todos esos desgraciados.

Tú. Tú. Tú.

Qué deseable resultas tú...

domingo, 20 de marzo de 2011

20 de marzo

Yo sé
que no pude detener el tiempo, mi vida,
que hemos crecido, y hemos cambiado.

Yo sé
que ni la más profunda nostalgia
puede incendiar las cenizas.
(Sé también que la metáfora es trillada).

Pero ¿sabes?
Ni el paso insensible del tiempo
o la erosión que han causado tu ausencia
y el tedio de la espera
me han obligado a decir friamente y sin escrúpulos: ya no te amo.

Todo lo contrario.

lunes, 14 de marzo de 2011

The Fight Club

Juro que cada golpe sobre tu mejilla derecha fue una tajada para mi corazón (también el par sobre tu mejilla izquierda).No es un silogismo, pero se deduce fácil que tengo el corazón hecho mierda.
Había música, tambores. El ritmo sedujo despacio a mis más bajos instintos.
No sólo me sedujo el ritmo, también tus caras,tu mejilla derecha de porcelana, y, tu suplica, enferma e insistente:

-Si me quieres, pégame.

-No te quiero, te adoro.

Fue la nota, la nota que escribí esta mañana con tinta negra en mi muñeca izquierda:

I am Jack's repressed anger.

martes, 1 de marzo de 2011

La quema

- Se está muriendo de amor, el poeta.

- Pero eso no puede ser cierto, no hace tanto lo vi en la calle y estaba muy bien. Andaba vestido de forma elegante y me sonrío como nunca. ¿Quién te ha contado aquel chisme?

-Lo he visto yo misma. El lunes pasado, de camino a casa, lo vi caminando solo. Tenía las ropas raídas y la camisa rota. Me dijo que iba al panteón a cavar su propia tumba. Creí que era alguna broma de mal gusto, no sería la primera vez. Le dejé tranquilo. Además venía yo con la niña, que no debe andar oyendo esas cosas. Martina nos contó luego que su Musa le había dejado. Al parecer la mujer no dio explicación alguna, tomó sus cosas y se largó. El poeta la buscó después de unos días y le pidió que le regresara todas las cartas que le había escrito y todos los versos. Dicen que lo ha quemado todo y dejó que las cenizas se las llevara el viento.

Ambas mujeres se miraron un lago rato sin decir nada. Ámbar suspiró y procedió a picar la cebolla con movimientos furiosos. Adela la miraba con cautela mientras sorbía despacio el agua de limón que quedaba en el vaso. Cuando Ámbar había comenzado ya a freír la carne, entró Sofía a la cocina sonriendo con picardía.

-¿Qué pasa?- preguntó Ámbar.

- Me he encontrado a Martina en el bar de los Mendoza. Dice que a casa del poeta se ha mudado una mujer, al parecer se van a casar.

-¡No me digas!- se sorprendió Adela -¿Y ella cómo se llama?

Sofía se rió por lo bajo:

-Se llama Ausencia.