Debe ocurrir rápidamente:
Mientras estamos frente a frente, uno de cada lado de la mesa, tienes que cerrar los ojos. Yo tengo que calmar los nervios para que, al hablar, mi voz suene confiada y no rota, serena y no llena de deseo.
Tienes que abrir los ojos, lento, y mirarme cuidadosamente, recorrerme despacito con la mirada: primero la barbilla y luego los labios, después la nariz, un poco de cabello, fracción de mejilla. Finalmente, debes mirarme a los ojos.
Para el instante previo no hay mejor música que el silencio.
-Tus ojos están cada vez más bonitos- debo decirte.
A ver si sonríes (un poquito).
martes, 18 de enero de 2011
domingo, 9 de enero de 2011
Sentada en el balcón.
It's five o'clock.
Y recorro con los ojos el contorno curvilineo de la silueta que es tu pierna.
Carajo.
Y recorro con los ojos el contorno curvilineo de la silueta que es tu pierna.
Carajo.
2011
Empezar
Con la muerte de Kuriko. Ella, que no pudo amar bien hasta que le llegó el ocaso.
Con la muerte de la señora Coronel. Ella, que no era más que piel y hueso (a diferencia de Kuriko, que existe en el papel). Ella, que era la luz que parecía nunca iba a extinguirse.
Empezar distorsionando la realidad: evadiéndola.
Empezar extrañando. Con insomnio.
Con las pastillas azules para dormir. Malditas, eternas.
Empezar con la familia.
Con pocas palabras. Con mil imágenes.
Pero sobre todo empezar (otra vez) con esos enormes ojos miel, al parecer, cada año más vivaces.
(Al menos esos ojos sonríen).
Empezar bien, entonces.
Con la muerte de Kuriko. Ella, que no pudo amar bien hasta que le llegó el ocaso.
Con la muerte de la señora Coronel. Ella, que no era más que piel y hueso (a diferencia de Kuriko, que existe en el papel). Ella, que era la luz que parecía nunca iba a extinguirse.
Empezar distorsionando la realidad: evadiéndola.
Empezar extrañando. Con insomnio.
Con las pastillas azules para dormir. Malditas, eternas.
Empezar con la familia.
Con pocas palabras. Con mil imágenes.
Pero sobre todo empezar (otra vez) con esos enormes ojos miel, al parecer, cada año más vivaces.
(Al menos esos ojos sonríen).
Empezar bien, entonces.
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