Soñé que soñaba.
Que la tarde era eterna,
y tus ojos de miel,
empapaban mi sombra,
y empañabas mi soledad
con tu aliento.
Tu espalda era infinita
y en tu labio inferior,
me guardabas un beso
para cada mañana.
Soñé que soñaba a ser feliz.
Soñadora: Dícese de la persona capaz de transformar la soledad y el dolor en tardes de miel y besos infinitos.
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